martes, 11 de febrero de 2014

El lobo y las cabritas

El lobo y las cabritas

Un día, la mamá cabra tuvo que salir a comprar
comida y les dijo a sus hijas: -No le abran la
puerta a nadie más que a mí. Tengan mucho cuidado
con el lobo. Poco después de haberse ido la mamá
cabra, el lobo se acercó a la casa de las cabritas
y tocó la puerta.


-¿Quién es? -preguntaron las cabritas. -Soy yo, 
su mamá. Abran la puerta -contestó el lobo, 
tratando de imitar la voz de la mamá cabra.

La más pequeña de las cabritas, que era la más
lista, le dijo: -Nuestra madre tiene la voz más
dulce.Tú eres el lobo. 


Después de un rato, el lobo volvió a tocar la
puerta y esta vez le salió la voz más dulce,
pero la cabrita más pequeña no confió, abrió
un poco la puerta y dijo: -Enséñanos una pata
por la rendija. Al ver la pata negra del lobo,
las cabritas cerraron la puerta gritando:-¡Tú 
no eres nuestra madre! ¡Ella tiene las patas
blancas!


El lobo corrió en busca de harina para 
blanquearse la pata, pero en su carrera cayó
al río y empezó a hundirse. -¡Auxilio! 
¡Sáquenme de aquí! ¡No sé nadar! -gritaba.

La mamá cabra, que en ese momento llegaba, le dijo:
-Te sacaremos si prometes no tratar de comernos.
El lobo lo prometió.


La mamá cabra y las cabritas le tiraron una cuerda.
Jalaron y jalaron hasta que el lobo estuvo a Salvo.
-¡Muchas gracias! dijo el lobo- Me salvaron la vida.
La mamá cabra felicitó a las cabritas por ser tan
precavidas y regresaron a su casa felices de estar
otra vez juntas.

Fuente:
Libro de lecturas de primer grado ( El de la portada del perrito )

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